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INFORMACIÓN


Las neurociencias y el comportamiento humano: una alternativa en investigación científica para mejorar la salud

Fecha: 03/02/2010
Resumen:

MSc. Veracruz Arias Hidalgo
Psicóloga

Este artículo comprende una descripción de los campos de acción de las llamadas neurociencias y su relación con la investigación del comportamiento humano, como alternativa científica para mejorar la salud. Las neurociencias hoy día ofrecen un campo de acción certero, científico y posible para la viabilidad de experiencias innovadoras en el terreno del comportamiento humano. Éstas se proyectan como alternativas científicas para indagar, comprender y accionar en áreas tales como la sensación, la emoción, el movimiento, las motivaciones o el aprendizaje, con fines altamente benéficos para abordar los problemas del comportamiento humano, o para enriquecer las dotaciones que en este sentido poseemos
Detalle:

Contempla también la proyección para el comportamiento humano

Palabras clave: Neurociencias, Sistema Nervioso, Comportamiento Humano, Salud.

Comentarios preliminares:

El propósito fundamental de este trabajo es hacer una descripción de los campos de acción de las neurociencias y su relación con la investigación del comportamiento humano como alternativa científica para mejorar la salud. A su vez ha de contemplarse como objetivo el exponer la relevancia de los avances en la investigación científica en neurociencias, en campos como los de la cognición, desarrollo y crecimiento humano, a manera de cadenas de opciones para mejora de todos aquellos trastornos que impliquen compromisos neurológicos.

Así, las neurociencias hoy día ofrecen un campo de acción certero, científico y posible para la viabilidad de experiencias innovadoras en el terreno del comportamiento humano. La capacidad de comunicarse del ser humano es francamente asombrosa y sin duda proviene del Sistema Nervioso. Las neurociencias se valen de este sistema, cerebro o encéfalo para explicarnos el pensar, el sentir, y el hacer en el devenir del ser humano y esta es su pretensión en el estudio científico.

Estudiar el comportamiento motivado o bien los estados patológicos del mismo ha sido y será campo de las neurociencias, que hoy día y en mayor proporción usando los recursos tecnológicos disponibles se posibilitan más y mejores tareas al respecto. Por tanto no podemos ignorar que todas las áreas abarcadas por las neurociencias hoy día benefician aceleradamente, y en especial en la última década esa tarea científica que en materia de comportamiento humano amplía definitivamente los horizontes de la salud física y mental.

Las neurociencias y el comportamiento humano

A nadie escapa que el comportamiento humano radica en el cerebro y que el cerebro es una importante estructura compleja e impresindible para todas y cada una de nuestras funciones biológicas y psicológicas. Con un peso aproximado entre 1.3 y 1.5 kilos, e integrado por un ilimitado número de neuronas sensitivas, en conjunto con millones de interneuronas y de neuronas motoras, realizan reacciones electrobioquímicas por medio de los llamados neurotransmisores, traduciéndose su producto en Conducta.

El estudio biológico del cerebro es un área multidisciplinar, que abarca desde sus niveles moleculares hasta el más alto nivel presente en términos cognoscitivos.

El Sistema Nervioso del que es parte integrante el cerebro, el mismo que a su vez es también parte constitutiva del encéfalo, es el responsable del comportamiento, la conducta o de las funciones psicológicas superiores, tal como lo planteó a inicios del Siglo XIX L. Vigostky. Pero también es responsable de los reflejos y del lenguaje, del pensamiento, de la motricidad, la sensibilidad y las emociones, entre otras respuestas maravillosas.

Desde hace milenios el cerebro, ésta delicada porción de nuestro cuerpo, cumple la tarea de hacer del ser humano un ente feliz o infeliz, un ser destacado, acucioso, benéfico y literalmente un inventor, un preventor, un agilizador de toda la serie de eventos, proyectos, decisiones y creaciones. Pero a su vez este escaso kilo y medio de neuronas, con sus ventrículos, sus ganglios, sus circunvoluciones y cisuras, con sus meninges o membranas, con sus redes de venas, arterias y capilares, es en donde se suscitan también las más serias reacciones emocionales en el orden de la adversidad, la competitividad destructiva, los odios, sus venganzas, los abusos y toda serie de conductas indeseables a su vez tan típicas del ser humano.

Es sorprendente como las Neurociencias a saber: Neurología, Neurofisiología, la Psicofisiología, Neuropsicología, Neuroanatomía, Neuroendocrinología entre otras, han sido y serán las encargadas de indagar, apreciar, intervenir, modificar al cerebro y sus reacciones. Por lo tanto es tarea de las neurociencias la explicación de la conducta, siendo de especial interés el comportamiento humano.

El Sistema Nervioso al que suelen llamarle cerebro, nos sostiene la vida y nos la quita cuando en virtud a un evento vascular o una embestida aparatosa del medio ambiente es bloqueado en su provisión de oxigeno o nutrientes. Pero ha de aclararse que existen todo tipo de fenómenos etiológicos que también pueden ser responsables de la inhibición conductual consciente, en tal caso afectando a aquellos individuos que sufren estados vegetativos o muerte neurológica. “El Sistema Nervioso procesa toda información procedente del exterior y del interior del cuerpo” (Barón, 2001) y almacena desde un episodio trascendental hasta un apreciado reflejo.

Es en este sistema compuesto por encéfalo y médula espinal (Partes constitutivas del Sistema Nervioso Central (SNC)), en donde se suceden las más exquisitas reacciones alimenticias, sexuales, afectivas, motoras y perceptivas, (Morris, 2004) no sin dejar de lado las que se suceden en el Sistema Nervioso Periférico (SNP), puesto que en estos laberintos y campos anatómicos es en los que se producen reacciones a la luz y a la oscuridad, al miedo o la seguridad, al hambre, la sed y su saciedad, a la vigilia y al sueño, al amor y al rencor, la escritura o la lectura, entre otras.

El Sistema Nervioso o el cerebro para otros, está según la neurología constituido por dos hemisferios, el derecho e izquierdo, un cerebelo, un bulbo raquídeo, un tálamo, un hipotálamo y un Sistema Límbico. Pero no es todo y dice Carlson, 2008 que a su vez está compuesto en sus hemisferios por Lóbulos (frontales, parietales, temporales y occipitales) cuyas funciones principales consisten en integrar la información que ingresa y egresa a este sistema. Tanto la corteza frontal como la parietal, dan sentido no sólo a nuestros finos o gruesos movimientos, si no que dicen de la sensibilidad que ingresa por el oído, o la piel, o la lengua, el ojo o el tacto. A su vez es tarea no exclusiva pero si muy importante de estas áreas nerviosas, la personalidad del individuo por ejemplo. Por tanto el cerebro es sin duda el que nos hace parecer ángeles o demonios, según utilicemos su infinita capacidad.

Retomando el papel de las Neurociencias, son estas las áreas de la investigación que estudian la estructura y función del cerebro en los campos de la química, la anatomía, la psicología, la biología, la farmacología, la endocrinología, a saber y sus posibles reacciones adversas patológicas o enfermas de los seres humanos; tal como los detalla el curso del crecimiento y desarrollo normal del individuo, paso a paso en cada uno de sus estadios desde la concepción, hasta la muerte, cualesquiera que sea la edad en que por causas genéticas, congénitas o medio ambientales, terminamos con que ese misterio llamado vida y nos enfrentamos a la muerte.

Las Neurociencias exploran la neurotransmisión de la Dopamina, (DA) así como la de la Acetilcolina (A, Ch), la Serotonina (5HT), la Adrenalina (AD) la Norepinefrina (NA) o las Endorfinas, también conocidas como Encefalinas (EC), las mismas responsables de anestesiar nuestros dolores o potenciar nuestros placeres. Las Neurociencias explican nuestro comportamiento, porque es en el campo de su investigación que podemos entender el por qué nos deprimimos, por qué nos enamoramos, por qué socializamos. Ahora bien accesar al aspecto vivencial del que carecen o bien el que se dificulta en las personas con Síndromes como el Asperger o el Autismo es una habilidad de la comunicación basada en el estudio de las neurociencias y este fenómeno que con el progreso de estudio en áreas motoras y/o sensitivas lingüísticas, receptivas, auditivas y o visual, también lo explican las neurociencias.

Si bien es cierto tal como lo plantea Tortora en el 2006 el Procencéfalo, Mesencéfalo o el Robencéfalo son los artífices de la conducta, y es el Sistema Periférico Somático o Autónomo el que no sólo activa la respuesta aferente (Sensitiva) si no quien promueve la respuesta eferente o motora, que desencadenan los arcos reflejos de modo tal que el individuo promueve una conducta tal que da sentido al ser social o biológico que lo contiene y lo trasciende, siendo parte este tema del estudio de las neurociencias. Por tanto las neurociencias como en el caso de la Endocrinología no sólo explicará las causas y los síntomas del Síndrome de Cuhing o del Cornelia Lange, si no también nos hablará de la Acromegalia o la Diabetes Insípida o la Diabetes Miellitus (Haines, 2003).

Tal y como lo planteo Rains en el 2004, la neurolingüística nos explica del lenguaje su maravilloso engranaje tan exclusivamente humano. No es sino hasta que pase el tiempo que podremos comprobar con todo acierto que estas Neurociencias y su campo de acción, nos llevarán a los caminos de la Plasticidad Neurológica, para cursar la vida por otros laberintos, algunos ya hoy analizados e intervenidos, como la clonación o bien los implantes de algunos órganos. Las Neurociencias las que irremediablemente para fortuna de unos y no para otros, son las que nos llevarán por las rutas aún desconocidas de los misterios del comportamiento humano. Bien es cierto que el campo de la Psiconeurología, campo proclive de esperanzas para la humanidad entera, ya nos sorprende con sus intervenciones precisas y acertadas en la potencialización de las reacciones cognitivas; pero es innegable que la neurorología no puede ni debe avanzar sola, avanza únicamente si se hace acompañar de ciencias y tecnologías que viertan en el campo de acción ofertas, apoyos y todo tipo de maestrías que hagan posible mejorar la condición del ser humano.

Retomando las neurociencias y su empeño en hurgar en el campo del crecimiento y desarrollo humano en la primera infancia, se deben de rescatar los aportes de algunos científicos españoles, al respecto de la ley de reproducción humana asistida, aprobada en el 2002 en España. Estos nos hablan del “Universo de la Inteligencia”, para referirse a los llamados problemas del aprendizaje que llevaron en el pasado a miles de familias de niños y adolescentes a sentir que ese Sistema Nervioso era el responsable y culpable de sus (congojas angustias, sufrimiento aflicción), pero hoy día y gracias a las neurociencias y su intervención, podemos no sólo responsabilizar a los factores biológicos de la herencia, sino también podemos asegurar que factores tales como las infecciones por hongos, virus y bacterias, así como a las intoxicaciones por sustancias licitas o ilícitas, además de los traumas que lesionan la membrana hematoencefálica entre otras posibilidades son agentes que pueden afectar el sistema nervioso y por ende el comportamiento, especialmente el humano.

Llegamos a la conclusión entonces, que no es el cerebro en sí, el responsable de una neuropatía precisamente, antes bien es la falta de investigación en neurociencias que impide prevenir las causas que afectan a éste. Visto de tal modo, sin investigación científica constante en diversos campos de las neurociencias, el ser humano se expone a la falta de prevención por desconocimiento de la información deseable para que las madres o familias fomenten la precaución y eviten aquellas circunstancias que intervengan con el deseable crecimiento y desarrollo intrauterino del período embrionario. Hoy día sobre todo en el campo de la cognición y desarrollo y crecimiento humano, la cadena de opciones para mejora todos aquellos compromisos que impliquen discapacidades, es francamente rica e interminable, afortunadamente desde el principio de la década de los 80, esto ha cambiado y para bien. En los albergues infantiles, escuelas y otros centros de enseñanza sus metodologías han cambiado deseablemente, han mejorado notoriamente en sus enfoques tradicionales. De su consabido inmovilismo pedagógico, hoy se responde constructiva y asertivamente al reto iniciando en las dos últimas décadas del Siglo XX y los inicios de este nuevo milenio, todo, gracias a las Neurociencias.

Tal como se planteó al inicio de este artículo, un trasplante de hígado o una selección in vitro de un embrión humano libre de la anomalías genéticas que sufre un hermano, como la alta probabilidad de que su madre, provea el alivio para el primogénito, es materia de Neurociencias, y de conformidad con los últimos avances debemos estar orgullosos de los logros para el comportamiento humano, algunos de estos procedimientos reporta y reportarán cada vez más avances en un futuro que harán posible mejorar la calidad de vida en el planeta, teniendo siempre en cuenta que intervenir al ser humano sólo debe de ser posible para mejorarlo, para aliviarlo, para convertir su dolor físico y emocional en bienestar. De eso ya conocemos, no escapa a ningún lector ni aún al iletrado los avances de la ciencia, pero ésta intervención debe ser desde el ojo visor de la ética y los derechos humanos.

Dotaciones humanas como la comunicación analógica y digital y su relación con el Área de Broca sus logros del habla y su múltiple expresiones, así como “…dificultades tan marcadas como la inexpresión lingüística y o afectiva, tan típicas de ciertas psiconeuropatías y presentes no sólo en áreas como Wernike o Broca” (Carlson, 2008), nos recuerdan que nosotros, los seres humanos en el devenir de la vida, no sólo sufrimos o gozamos porque esas áreas neurológicas llamadas amígdalas o lóbulos frontales estén poli traumatizadas. Si no que, a su vez es el devenir de la interrelación humana en que sucede la conducta, lo que logran explicar las neurociencias, tal es el caso de Psiconeurología. La misma que explica la reacción de ser por un instante ángeles o demonios. No debemos olvidar que esos seres sanos o enfermos, también se enfrentan por causas genéticas, congénitas y medio ambientales, al término de su existencia, al mismísimo misterio llamado vida y al mismísimo misterio llamado muerte.

De tal modo que hoy día sabemos con acierto que la neuropsicología estudia la laterización hemisférica que hace posible funciones especializadas como el razonamiento, las habilidades numéricas, lenguaje comprensivo y expresivo, activadas por el hemisferio izquierdo; en tanto que las habilidades artísticas, la percepción espacial y el contenido emocional del lenguaje son regidas especialmente por el hemisferio derecho. “Los pacientes con daño en el hemisferio izquierdo suelen sufrir afasia; en tanto que las personas con lesiones en el hemisferio derecho serían incapaces de imprimirle un tono emocional al habla” (Tortora y Derikson, pág. 503).

Entonces, las neurociencias permiten el surgimiento de continuas esperanzas para algunos desequilibrios homeostáticos tales como la esclerosis múltiple (EM), enfermedad caracterizada por la destrucción progresiva en las vainas mielina de las neuronas del sistema nervioso central (SNC), que afecta a millones de personas en el mundo. También para las paraplejias o hemiplejias, enfermedad de Alzheimer o los trastornos isquémicos.

El campo de las neurociencias y su proyección para el comportamiento humano, es uno de los logros más destacados del Siglo XX y una realidad plena de logros de esta década. Describir los efectos del crecimiento y desarrollo humano asistido, o presenciar los efectos de la edad madura y del envejecimiento y su repercusión neurológica, ayudado por los avances de las neurociencias, es realmente no sólo de un efecto y satisfacción inigualables en los horizontes de la investigación científica, si no que invitan a seguir sus senderos a todos los interesados en los misterios del ser, crecer, envejecer y morir. En el gran perfil del ser humano y su devenir, ya nada es incierto.

Bibliografía:

Afifi, G. y Berman, R. (2006). Neuroanatomía Funcional. 2da Edición, México:
Ed. Programas Educativos.

Barón, R. (2004). Psicología. México: Ed. Prentice Hall.

Carlson, N. (2006). Fisiología de la conducta. 8ª Edición, España: Pearson Education.

Heines, D.E. (2003) Principios de Neurociencias. Mexico: Ed. Mc Graw Hill.

Morris, Ch. (2004). Introducción a la Psicología. México: Ed. Prentice Hall
Hispanoamericana.

Letarjet, M y Ruiz (2006) Anatomía Humana. 4ta Edición. Argentina: Ed. Médica
Panamericana

Rains, D. (2004) Principios de Neuropsicología Humana. 3era Edición. México: Ed.
Mc Graw Hill.

Saranson, I. y Saranson, B. (2004). Psicología Anormal. 7ma Edición. México: Prentice Hall.

Tórtora, G. y Derikson, B. (2007). Principios de Anatomía y Fisiología. 11 Edición.
Mexico: Ed. Médica Panamericana.